El funk es un género musical que nació entre mediados y finales de los años 1960 cuando músicos principalmente afroamericanos fusionaron soul, jazz, ritmos latinos (mambo, por ejemplo) y R&B dando lugar a una nueva forma musical rítmica y bailable. El funk reduce el protagonismo de la melodía y de la armonía y dota, a cambio, de mayor peso a la percusión y a la línea de bajo eléctrico. Las canciones de funk suelen basarse en un vamp (una figura, sección o acompañamiento repetidos) extendido sobre un solo acorde, distinguiéndose del R&B y el soul, más centrados alrededor de la progresión de acordes.
Como buena parte de la música afroamericana, el funk suele construirse sobre un groove complejo creado a partir de instrumentos rítmicos como la guitarra eléctrica, el bajo eléctrico, el órgano Hammond y la batería, que tocan ritmos entrelazados. Los grupos de funk tienen en ocasiones una sección de viento formada por varios saxos, trompetas y, a veces, un trombón, que tocan «hits» rítmicos.
Muchas de las más famosas bandas del género también tocaron música disco y soul. El funk fue una influencia decisiva en el desarrollo de la música disco y del afrobeat. Por otra parte, los samples de funk han sido utilizados de modo generalizado en géneros como hip hop, house y drum and bass. También ha tenido una influencia capital en el go-go.
Las características principales de la expresión musical afroamericana están enraizadas en las tradiciones musicales de África Occidental, y encuentran sus primeras expresiones en los espirituales, los cánticos de trabajo, gritos de alabanza, gospel y blues. La música funk o funky es una amalgama de soul, soul jazz y R&B, géneros entroncados con la tradición de la música afroamericana.
James Brown y otros han reconocido al baterista de giras de la banda de Little Richard, Earl Palmer de mediados de los años 1950, como el primero en utilizar el beat del funk dentro del rock’n’roll, el cual se puede escuchar en el tema «Tipitina» del pianista de Nueva Orleans Roy Professor Longhair Byrd, como una adaptación al kit de batería de los ritmos «segunda fila» de los desfiles de los Indios negros del Mardi Gras en Nueva Orleans.[7] Siguiendo su salida temporal de la música secular para convertirse en evangelista, alguno de los miembros de la banda de Little Richard se unieron a James Brown y sus Famous Flames, comenzando una larga cadena de hits en 1958.




